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Notas sobre traducción teatral Imprimir
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Escrito por Carlos Fernández Giua   
Lunes 29 de Diciembre de 2008 05:03

La traducción teatral es muy exigente: el texto que produciremos está destinado a cobrar vida sobre un escenario. El esforzado traductor teatral que escribe, comparte en estas breves notas los puntos esenciales de dificultad de este apasionante trabajo.

E

n el contexto general de la traducción, la de textos teatrales presenta algunas especificidades que puede resultar interesante clarificar. En primer lugar, este tipo de traducción es muy exigente simplemente por un hecho: aquello que traduciremos, el texto que produciremos, está destinado a cobrar vida sobre un escenario, a ser dicho, pues, ante un grupo más o menos nutrido de espectadores. Ello significa que, sin lugar a dudas, la traducción teatral nos obliga a un prolongado proceso de afinación del texto que habremos destilado.

Una cuestión previa: el contexto de partida. En algún momento, deberemos confrontarnos con el contexto del autor. El nivel de conocimiento que tengamos del mismo incidirá decisivamente en la profundidad de nuestra comprensión del texto. En este sentido, naturalmente, entrará en juego nuestro nivel cultural, nuestra preparación en orden a comprender condicionantes sociales, históricos, políticos, culturales y filosóficos. Con ello quiero decir, básicamente, que, además del trabajo ingente que supone traducir una obra teatral, tendremos que llevar a cabo un no menos ingente trabajo de documentación a fin de cubrir nuestras inevitables lagunas previas.

Dicho esto, describo, de forma irreverentemente sucinta, algunos puntos «técnicos» de este tipo de traducción:
  1. Los registros: es imprescindible detectar en el texto de origen el registro general del lenguaje. Normalmente, y especialmente si los textos son de calidad, los autores imprimirán a sus personajes un determinado sello, una determinada forma de hablar, que podrá estar relacionada, por ejemplo, con la extracción social de un determinado personaje o con su condición profesional. Por ejemplo, en el texto de Edoardo Erba, «Venditori», texto que vio la escena en la Sala Beckett de Barcelona en el mes de mayo del 2008 (dirigido por mí mismo), el registro era marcadamente comercial: los personajes de «Venedors» hablaban un lenguaje repleto de anglicismos extraídos del léxico de la nueva economía. Además de ello, y a un nivel más profundo, el autor había construido hábilmente en el original unos personajes que, a parte de utilizar un registro comercial, se expresaban y construían las frases de forma sintética, a veces entrecortada, omitiendo determinadas partículas sintácticas, etc. No ser consciente de ello y no trasponerlo a la traducción hubiera implicado la pérdida de un nivel esencial de elaboración del original.
  2. La eterna pregunta: ¿Hay que adaptar al contexto de destino? No hay una norma definitiva que nos permita responder afirmativa o negativamente a esta necesidad. En general, la decisión de adaptar o no el texto al contexto de recepción es una decisión más dramatúrgica que estrictamente textual. Ahora bien, no está de más que el traductor intente hacer una hipótesis sobre las posibilidades reales de adaptar el texto al lugar, entendido como espacio socio-cultural, en el que va a ser representado a fin de que el posible director de la puesta en escena pueda valorar la conveniencia o no de tal operación.
  3. El ritmo: se trata un elemento esencial. No servirá de nada que seamos muy precisos y fieles al original si, una vez puesto en boca de los actores, el texto no fluye con la necesaria soltura. Todos los textos tienen un ritmo propio, una disposición de las réplicas, pausas y silencios que dotan al conjunto de una determinada «partitura musical». El traductor debe conocer lo suficiente el idioma de partida como para poder apreciar, yo diría más bien «sentir», el ritmo de la pieza original y expresarlo en el texto traducido. El trabajo sobre el ritmo nos obligará a menudo a realizar un esfuerzo constante de síntesis, un constante «cincelado de las palabras» como diría Chéjov.
  4. El tono: es absolutamente esencial interiorizar el tono de la pieza original y transponerlo a la traducción. Es realmente difícil definir qué entendemos por tono de una pieza teatral. Lo primero que se nos ocurre quizás es mencionar apreciaciones como la trascendencia o el desenfado, la seriedad o la comicidad, la ironía o la denuncia. Se trata de elementos que es necesario saber percibir en un trabajo original y que van ligados, claro está, a un fuerte grado de subjetivismo. Por ejemplo, en el trabajo de Fausto Paravidino «Genova '01», texto de teatro-documento basado en la brutal represión policial de los manifestantes en la cumbre del G8 con el fatal desenlace en la muerte de Carlo Giuliani, la palabra está constantemente impregnada de la ironía del autor. Éste elemento, que yo inscribo en lo que llamo «tono» de la pieza, fue lo más difícil de transmitir en la traducción ya que era el elemento más sutil y, además, afectaba a todo el resto, a los registros del lenguaje, al ritmo y musicalidad de la pieza.
  5. Pruebas de lectura: una traducción teatral no puede salir a la luz sin un período de pruebas de lectura. Podemos haber escrito algo de lo que estemos muy satisfechos pero, invariablemente, cuando la traducción pasa a ser dicha por un grupo de actores, nos asaltará el pánico porque simplemente «nada funciona», «nada suena bien», «el sentido profundo del texto no traspasa la lectura». No hay que desesperarse: debemos pensar que la traducción teatral es algo realmente complejo en tanto que está destinado a surtir efectos en una comunidad de receptores totalmente diferente respecto a la del autor. Por ello, es necesario, o muy, muy aconsejable, que el traductor esté dispuesto a trabajar, por lo menos durante algunos días, sobre la lectura de su traducción. No deberíamos dar por cerrado el trabajo de traducción, pues, hasta haber pasado por la dura etapa que supone trabajar a partir de lo que oímos del texto que hemos traducido. Esta fase, tan o más importante que el trabajo en el silencio de nuestro estudio, será posiblemente la que acabe de convertir nuestra labor en algo vivo, o, mejor dicho, en algo que pueda cobrar vida sobre un escenario.

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Comentarios (2)

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salve, sono molto interessata a quest'articolo e vorrei sapere se e dove é possibile reperire 'originale di questo testo.
Ermy , mayo 07, 2010
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Marco Cevoli
Per Ermy: per leggere l'originale basta cambiare la lingua del sito, da italiano a spagnolo. Questo è il link: http://www.qabiria.com/es/recu...trale.html

Un saluto
Marco
Marco Cevoli , mayo 07, 2010

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