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El backup como última linea de defensa Imprimir
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Escrito por Paolo Attivissimo   
Viernes 27 de Febrero de 2009 10:01

La copia de seguridad, es decir, el backup, es vuestra última línea de defensa cuando todo el resto falla y os encontráis con el ordenador infectado por un virus y/o devastado por un intruso.

Este artículo es ofrecido en español gracias a la colaboración de Nayiri C. Meschian Coretti

E

fectivamente, cosas de este tipo pueden suceder a pesar de tomar todas las precauciones, simplemente porque la seguridad no es un concepto absoluto y porque el error humano está siempre al acecho, quizás bajo forma de un archivo adjunto que nos parezca más que interesante (por ejemplo, annakournikova.jpg.vbs) y que abrimos enseguida, sin primero controlarlo con un antivirus actualizado y dejarlo en "cuarentena"; quizás bajo forma de hijos, hermanos, parejas o padres a los que compulsivamente les da por instalar la copia pirata del juego de turno, conseguida quién sabe dónde.

Hay que considerar la posibilidad, ni mucho menos remota, de una mala o incorrecta actualización de programas o de los componentes del ordenador, o bien una avería de sus componentes físicos. Un relámpago que entre en la instalación eléctrica, el natural desgaste del disco duro, una caída o un gesto desafortunado pueden dañar irremediablemente el ordenador y hacer inaccesibles vuestros datos sin que un agresor externo haya intervenido en el asunto.

Ante estas circunstancias, solamente el backup (en español también conocido como copia de seguridad) os permitirá restaurar el ordenador (o al menos vuestros datos) y volver a las condiciones previas al desastre. Si no hacéis copia de seguridad, en el mejor de los casos podéis intentar llevar a cabo una tediosa "limpieza", la cual no tiene garantía alguna de éxito y requiere de mucha paciencia y habilidad. En el peor de los casos, habréis perdido todo: música, documentos, correo, contabilidad, etc. Haciendo un backup podéis evitar todas estas ansias y angustias.

Este es el motivo por el que la Regla nº 3 del Dodecálogo es absolutamente inaplazable:
Regla nº 3: Haced copia de seguridad (al menos) de vuestros datos. Hacedlo regularmente. ¡Hacedlo SIEMPRE!

Backup, el objeto misterioso

Será la palabra extranjera, será la inconsciencia que nos lleva a pensar "total, a mi no me va a pasar", pero el backup es el más ignorado e incomprendido de los sistemas de defensa informática. Como si se tratase de una vacuna, nos parece una precaución innecesaria y sólo nos damos cuenta de qué manera es útil en el momento de la necesidad.

Y aún así hacer una copia de seguridad no es algo transcendental ni complicado: simplemente es una copia más de vuestros datos más importantes, llevada a cabo cuando los actualizáis. En el nivel más fácil, para hacer un backup sólo tenéis que seleccionar un archivo que no queráis perder en caso de problemas y copiarlo en otra ubicación: en otra carpeta del ordenador, en un disquete, en un CD, en un DVD o en cualquier otro soporte. Eso es todo.

Naturalmente el backup puede también ser una tarea más compleja, sino este artículo ya habría acabado. Por ejemplo, no siempre es fácil darse cuenta que un archivo ha sido actualizado y por lo tanto necesita una copia de seguridad.

Cuando modificáis un documento (un texto, una foto, una grabación audio o vídeo, por ejemplo), es obvio que os dais cuenta. Pero frecuentemente Windows y sus programas actualizan algunos archivos "en segundo plano". Los archivos de los mensajes de correo, por poner un ejemplo, son actualizados diariamente, y se encuentran en uno o más ficheros. También los parámetros de configuración de los programas están memorizados en ficheros escondidos quién sabe dónde dentro del disco duro. Windows actualizará estos datos sin avisar.

En otras palabras: no es suficiente hacer una copia de seguridad de archivos que sabéis que habéis actualizado. Para poder restaurar la situación tal como estaba, hace falta hacer un backup también de los archivos actualizados por Windows "a escondidas". Por suerte existen programas especializados de copia de seguridad que realizan el procedimiento automáticamente y son capaces de identificar todos los archivos actualizados (por vosotros o por Windows) y después generar una copia de reserva.

Pero un backup puede servir para más cosas: puede arreglar el funcionamiento de Windows. Suele ocurrir que a base de instalar y desinstalar programas Windows se bloquee, o bien un virus se cuele en un momento en el que habéis bajado la guardia y después no consigamos eliminarlo, con el clásico resultado que cada vez que encendáis el ordenador os aparezca en pantalla un voluminoso (y embarazoso) amasijo de carne y silicona en poses cuanto menos inequívocas. En tal caso no nos queda otra que formatear el disco duro y reinstalar pacientemente Windows y después todos los programas, uno a uno, con sus respectivas configuraciones personalizadas. Un auténtico suplicio.

La tortura se vería en gran medida disminuida si habéis creado una copia del contenido completo de vuestro disco duro (Windows, programas y datos) en el momento anterior al bloqueo: en tal caso, bastaría con formatear el disco y después copiar dentro la copia de seguridad integral para hacer que el ordenador vuelva a quedar como antes del desastre, con todas sus instalaciones y configuraciones ya realizadas.

Para este proceso existe una categoría especializada de programas de copias de seguridad, que en lugar de guardar archivos de manera independiente, crean las así llamadas imágenes: una especie de "fotocopia" exacta del interior del disco duro del ordenador, la cual se puede transferir a CD o a DVD o a cualquier otro soporte.

¿Pero de verdad tengo que hacerlo?

Según el uso que le dais al ordenador y de la importancia de los datos en él contenidos, la necesidad de realizar los varios tipos de copias de seguridad puede variar de manera drástica. Por ejemplo, si tenéis tiempo de sobra y no os supone un problema correr el riesgo de pasar un entero fin de semana reinstalando todo desde el principio, podéis prescindir de la copia de seguridad integral con imágenes.

La copia de seguridad de los datos es otro cantar: no podemos evitarlo. Si no lo hacéis, antes o después os arrepentiréis. Aún con la ausencia de ataques directos, los ordenadores se estropean, y lo hacen siempre en el peor momento. He asistido a muchísimas escenas de desesperación de usuarios que se han dado cuenta de haber perdido años de recuerdos (música, fotos, documentos, números de teléfono, tesis, trabajos, etc.): personalmente querría ahorraros el mal trago.

Bueno, yo os he avisado: si ignoráis este consejo, después no me vengáis llorando.

Está bien, está bien... ¿pero con qué frecuencia?

La frecuencia está directamente relacionada con la persona y con la situación. El criterio básico es el siguiente: ¿cuántas horas (o días) de trabajo en el ordenador estáis dispuestos a volver a hacer? El ritmo de la realización de una copia de seguridad tiene que ir acorde al período de pérdida por vosotros soportado.

Si estáis trabajando en una tesis o en un documento vital para vuestro trabajo, por poner un ejemplo, os conviene realizar un backup de ese documento incluso varias veces al día, simplemente guardándolo con nombres diferentes y consecutivos, tipo Tratamiento del vello corporal1.doc, Tratamiento del vello corporal2.doc y así sucesivamente, guardando la última versión sobre otro soporte al final del día.

Además, el backup se tiene que hacer antes de cada modificación hecha en el ordenador: en otras palabras, antes de instalar actualizaciones del sistema operativo y antes de instalar o remover componentes y accesorios (impresoras, tarjetas, memorias, etc.)

¿Y dónde lo guardo?

En lo que respecta a los soportes donde guardar las copia de seguridad, el único problema que encontraréis es el elegir entre una amplia oferta con precios más que asequibles.
  • Para el backup de documentos individuales, podéis usar una memoria USB.
  • Para el backup de una gran cantidad de datos (el archivo de correo, una recopilación de fotos o vuestra música), os hace falta un soporte de mayor capacidad de almacenamiento: normalmente se elige entre un CD o un DVD. Estos soportes entre otras cosas son inmunes a los habituales campos magnéticos, a diferencia del disco duro.
  • Para una enorme cantidad de datos (varios gigabytes) y para un backup-imagen completo, necesitáis un soporte con mayor capacidad aún: se suele usar un disco duro de reserva, que puede estar tanto en el interior del ordenador como conectado a modo de accesorio externo, o bien situado en otro ordenador conectado a través de conexión de red local.

Reciclaje

Podréis controlar de manera importante los costes del backup recurriendo a un clásico truco: reciclando los antiguos backup. Si usáis soportes regrabables (incluidos los CDs y DVDs), podéis crear un cierto número de copias de seguridad consecutivas para después grabar cada copia de seguridad nueva sobre los soportes usados para las copias de seguridad más viejas.

Por ejemplo, imaginad que tenéis tres CDs regrabables y que hacéis copias de seguridad diariamente. El lunes usáis el primer CD, el martes el segundo, el miércoles el tercero; el jueves volvéis a usar el primero, el viernes el segundo y así sucesivamente. Si prevéis la necesidad de necesitar backup con una antigüedad mayor a tres días, sólo tenéis que aumentar el número de CDs a usar.

¡Hacedlo SIEMPRE!

Es fácil acomodarse y pensar "de todas formas hoy no va a pasar nada" y dejar de hacer el backup diariamente. Y es precisamente cuando, en honor a la famosa Ley de Murphy, la mala suerte (que como todos sabemos sabe bien cuando actuar) os golpeará con toda su fuerza.

Yo de esto sé algo; las copias de seguridad diarias de todos mis datos han evitado en muchísimas ocasiones desastres tanto a nivel profesional (pérdida de los trabajos) como a nivel personal (diarios, datos, fotos, apuntes y vídeos que de otra manera habría perdido para siempre).

Os garantizo que no hay nada como la caída accidental de un portátil justo antes de un viaje de negocios para apreciar la utilidad de un backup. En aquella ocasión fui corriendo a comprar otro portátil, le instalé el software y restauré todos los datos, incluidos los de la investigación que tenía que presentar durante dicho viaje, salvándome así de un ridículo de proporciones épicas.

Y atención: comprobad periódicamente las copias de seguridad. A veces sucede que hay un error de escritura o de procedimiento por los cuales el backup parece que haya sido creado normalmente, cuando en realidad es inservible o no incluye todos los datos del archivo que necesitáis. Intentad alguna que otra vez restaurar algún archivo y ved que sucede.

Entre otras cosas, descubriréis que el backup os permite recuperar archivos que a veces elimináis para después daros cuenta que os hacen falta... obviamente justo después de haber vaciado la papelera de reciclaje de Windows.

Escoger un programa de backup

No está escrito que tengáis que afrontar un determinado gasto económico para un programa de copia de seguridad. Windows ya incluye un simple programa de este tipo, suficiente para una situación normal. Si tenéis una unidad grabadora, normalmente en el CD que suelen incluir existe un programa de backup. Por otro lado, en internet podéis descargar de manera gratuita varios programas de backup más que válidos.

Backup facilísimo con el Explorador de Windows

Si sólo queréis salvar algún que otro archivo concreto de manera ocasional, no necesitáis un programa específico: os basta con usar el Explorador de Windows. Copiáis el archivo en el soporte externo y se acabó.

El Explorador de Windows puede servir incluso para copias de seguridad algo más grandes. Si sois personas ordenadas y conseguís domesticar Windows y sus programas, de manera que guarden todos sus datos y parámetros de configuración dentro de carpetas incluidas en una carpeta principal (a la que podéis llamar, por ejemplo, c:\Datos) en vez de diseminar estos contenidos de manera desordenada en el disco duro, como sucede normalmente, sólo tenéis que usar el Explorador de Windows para guardar esa carpeta principal.

Aún así, para este trabajo de "domesticación" necesitáis modificar manualmente la configuración de los diferentes programas y de Windows, así que sólo os conviene este método si sois verdaderamente tacaños pero tenéis mucho tiempo a disposición y sabéis como manejar el asunto.

Como alternativa, podéis usar la función Buscar de Windows (Inicio > Buscar > Todos los archivos y carpetas) y buscar todos los archivos con fecha de modificación posterior a la del último backup que habéis realizado. Esto os permite descubrir todos los archivos modificados por vosotros o por Windows. Seleccionadlos de la lista que os aparece, copiadlos en un soporte externo y eso es todo.

Backup sencillo con Windows XP

Por motivos inexplicables, en la versión básica de Windows XP, llamada Home Edition, Microsoft incluye un simple programa de copia de seguridad en el CD de instalación, pero no lo instala automáticamente y no lo hace figurar entre las opciones de instalación del Panel de Control.

Es casi contradictorio que Microsoft dé por hecho que los usuarios domésticos no posean nada que merezca la pena ser guardado en una copia de seguridad. Los usuarios de XP Home tienen que instalar el software de manera manual. Así es como se hace:
  • Introducid el CD de Windows e id a la carpeta \valueadd\msft\nt-backup.
Si no encontráis una carpeta con este nombre, probablemente poseáis el así llamado CD de recuperación de Windows, esto es, un CD que permite reinstalar Windows solamente en el ordenador con el cual ha sido vendido. En tal caso os conviene contactar con vuestro proveedor o vendedor para que os explique cómo proceder en dicho caso. El uso del programa de backup es vuestro derecho: lo habéis pagado, está incluido en el precio de compra del ordenador.
  • Haced doble clic en el archivo ntbackup.msi para arrancar el programa de instalación.
  • Al finalizar la instalación, encontraréis un nuevo acceso directo del programa de backup en Inicio > Todos los programas > Accesorios > Herramientas del Sistema.
Seleccionando la opción Copia de Seguridad, se inicia un procedimiento guiado en el cual sólo tenéis que elegir la opción más acorde con vuestra situación (normalmente suele ser Documentos y configuración) y un soporte en el que guardar la copia de seguridad, que es un único y gran archivo. Tened presente que también en un ordenador recién instalado, la opción Copia de Seguridad encontrará muchísimos archivos que salvar y copiar, así que no uséis un disquete: usad un soporte con mayor capacidad de almacenamiento.

El mismo programa sirve también para restaurar los datos de los cuales habéis creado un backup: podéis elegir entre restaurar todo o solamente un archivo concreto.

Backup integral

Reinstalar y reconfigurar desde el principio Windows y todos sus programas en caso de desastre tiene sus ventajas, porque permite realizar una gran limpieza (al estilo "fuego purificador"). Un Windows con instalaciones recién realizadas es notablemente más ágil y rápido que un Windows en el cual se han acumulado residuos de muchas instalaciones y desinstalaciones de programas.

Pero si queréis evitar la sufrida tarea de reinstalar y reconfigurar programas, la cual necesita tiempo y paciencia en dosis enormes, podéis realizar un backup del total contenido del ordenador, incluidos el sistema operativo y los programas instalados con todas sus personalizaciones, usando por ejemplo estos programas:
  • Norton Ghost (www.symantec.com), de pago.
  • TrueImage (www.acronis.com), de pago, con versión de prueba de descarga gratuita.
  • Partimage (partimage.org), gratuito.
  • El ya citado programa de Copia de seguridad incluido en Windows que ofrece la opción de copia de seguridad integral.
Casi todos los programas de backup integral siguen el mismo principio general de funcionamiento: arrancan un mini-sistema operativo alternativo (desde disquete, desde CD o desde una determinada área del disco duro) que pasa completamente por encima de Windows y crean sobre un soporte ajeno un único y gran archivo, en todo caso divisible en más partes, que contiene la imagen exacta del completo disco duro.

Si hiciera falta hacer un reinicio integral de Windows, arrancad el ordenador usando el disquete de arranque generado a tal fin por el programa de copia de seguridad y proporcionadle las coordenadas del archivo que contiene la copia de seguridad. En pocos minutos volveréis a tener vuestro ordenador exactamente a como lo teníais antes del desastre. Bonito, ¿verdad?

Además, se puede crear una imagen del disco duro sin tener que usar un soporte ajeno o separado: esto es muy útil en el caso de los portátiles, en los cuales a veces es difícil conectar grabadores de CD o discos duros externos.

El truco consiste en dividir el disco duro en dos secciones, denominadas particiones¸ y meterlo todo (sistema operativo, programas y datos) en sólo una de estas particiones. De esta manera, el programa de copia de seguridad entiende que tenéis dos discos duros y os ofrece la posibilidad de hacer el backup de uno sobre el otro.

Atención: crear las particiones es una operación delicada que requiere la mano experta de un entendido y puede conllevar la pérdida total de vuestros datos. No intentéis hacerlo solos si no estáis del todo seguros de cómo realizarlo. Además, tened en cuenta que si se estropea el disco duro, probablemente perderéis todas las particiones y por consecuencia también la copia de seguridad. Así que recordad copiar el backup en un soporte externo, quizás a través de una pequeña red local.

Puntos de restauración

Windows XP también posee otro medio de realizar un backup de si mismo, que figura bajo el nombre de Punto de restauración o Punto de reinicio del sistema.

Es decir, cuando se realizan cambios importantes en el estado del ordenador, por ejemplo cuando instaláis un programa o modificáis la configuración de Windows, podéis crear una copia de los archivos vitales del sistema o de vuestros archivos personales. A menudo Windows actúa de manera automática al respecto. Si algo va mal, podéis hacer volver al ordenador al estado en el que se encontraba cuando habéis creado el punto de restauración.

La ventaja de este método respecto a la copia de seguridad integral mediante imágenes, es que son salvados sólo algunos archivos particularmente importantes, y no todos los archivos, por lo que la creación de un punto de restauración es generalmente mucho más rápida que una copia de seguridad integral. Además, no es necesario el reinicio de Windows solicitado por casi todos los programas de copia de seguridad integral, incluso dicho backup puede figurar sobre el mismo disco duro que contiene Windows y todos vuestros datos.

El programa que gestiona estos puntos de restauración sigue la ruta Inicio > Programas > Accesorios > Herramientas del sistema y se llama Restaurar sistema.

Para crear un punto de restauración, iniciad el programa y elegid (no es difícil de adivinar) Crear un punto de restauración. Ponedle un nombre y se acabó.

Para restaurar el ordenador a un estado anterior, iniciad otra vez el programa y elegid Restaurar mi equipo a un estado anterior. Elegid en el calendario la fecha a la que os interesa volver y dejad que Windows se reinicie. Veréis la pantalla de Restauración de la configuración del sistema, y una vez completado el reinicio, Windows aparecerá tal como estaba en la fecha que habéis elegido.

Backup del Registro

Windows y los programas memorizan muchísimos parámetros de funcionamiento en un único archivo, denominado Registro. Si tenéis la sensación que guardarlo todo en un único archivo no es algo muy inteligente, no andáis para nada desencaminados y habéis aprendido una lección que los programadores de Windows se empeñan en ignorar: es suficiente que un programa cualquiera acceda de mala manera al Registro para que no funcione nada.

Peor aún, el Registro se convierte en el blanco ideal para los creadores de virus, que os instalan sus demoníacas criaturas. También podéis intentar localizar el archivo infectado por el virus y eliminarlo, pero si el virus ha infiltrado en el Registro una función que recrea la infección, no os libraréis fácilmente. El Registro es, en pocas palabras, el punto débil de Windows.

Aunque no hagáis un backup completo del sistema operativo, para defenderse de los ataques informáticos (recordad que para ello es suficiente una simple visita a una página web) conviene al fin y al cabo crear regularmente una copia de seguridad del Registro.

Afortunadamente no hace falta aprender la enésima técnica de backup: la creación de un punto de restauración incluye también una copia del Registro. Como alternativa, se puede usar el programa de copia de seguridad de Windows escogiendo, en la modalidad de opciones avanzadas, la copia de seguridad con guía y la opción Hacer copia de seguridad sólo de los datos de estado del sistema, que incluye una copia del Registro.

El tiempo de tomarse un café

Muchos usuarios son reacios a usar el backup porque creen que lleva demasiado tiempo. En realidad, realizar un punto de restauración o una copia de seguridad del estado del sistema conlleva un par de minutos. Aprovechad la ocasión para estirar vuestro cuerpo, mirar por la ventana, acariciar al gato y besar a vuestra pareja (o viceversa).

Esto aún no ha acabado... bueno, sí.

En una mini guía como es esta no existe espacio para discutir las infinitas variantes del concepto de backup nacidas de las apasionadas mentes de los informáticos. La mayor parte de nosotros puede vivir perfectamente sin conocer la diferencia entre una copia de seguridad incremental o una copia de seguridad diferencial.

Lo que os he explicado aquí es suficiente para el uso normal del ordenador y es seguramente mejor que nada, ¿verdad?

¿Qué hacéis aún aquí? ¡Id enseguida a hacer un backup de vuestros datos!
Este artículo es una versión ligeramente reducida del capítulo 9 del libro L'Acchiappavirus de Paolo Attivissimo (traductor, periodista informático y cazador de rumores), publicado con el consentimiento del autor.

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