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El punto de vista de Rubén de la Fuente (experto en localización y profesor de la Universidad Alfonso X, actualmente lingüista de español en PayPal) sobre la profesión del traductor.
Cuando leo comentarios en foros de traducción me da la impresión de que los traductores viven en otro mundo: tan preocupados por la CALIDAD, en mayúsculas, buscando la traducción perfecta como si se tratara del santo Grial. Estoy totalmente a favor de entender la traducción como una forma de artesanía (prefiero la etiqueta de artesanía a la de arte): pulir las palabras, garantizar una lectura fluida, que resulte agradable o al menos soportable para el usuario, sin importar la naturaleza del texto. Pero ésa no debería ser nuestra única preocupación. Debemos salir de la torre de marfil y pensar acerca de otros aspectos de nuestra profesión, igual de importantes. Somos parte de una industria, ofrecemos un servicio, y por lo tanto debemos cambiar nuestra mentalidad: seguir siendo artesanos, sí, pero también hombres y mujeres de negocios. Tenemos que ser capaces de tener una perspectiva global. Una vez leí que la calidad podría reducirse a una ecuación: calidad = tiempo + dinero. Yendo un paso más allá, creo que estos tres parámetros deben ser utilizados para evaluar los servicios que estamos ofreciendo a nuestros clientes: el tiempo (el cumplimiento de las fechas de entrega es fundamental: el retraso en el lanzamiento al mercado de nuevos productos puede significar una pérdida de ingresos enorme para el cliente), el dinero (los procesos deben ser eficaces para garantizar la optimización de costes) y la calidad (la traducción debe cumplir su función: si estamos traduciendo un manual de instrucciones de una impresora, no deberíamos abordarla como si fuera una obra de Shakespeare. Hay que procurar reducir los errores al mínimo, asegurarse de que la traducción cumple normas de calidad como la EN 15038, la ASTM F2575-06 o el LISA QA Model). En pocas palabras: hay que huir del síndrome de Estocolmo del traductor (que nos convierte en prisioneros del texto) e ir más allá del área lingüística para asegurarse de que proporcionamos un buen servicio en todos los aspectos.
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